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domingo, 9 de diciembre de 2012

¿Que es la Exopolitica?



Miguel Paz Bonells

La exopolítica es el estudio de los individuos clave, de las instituciones, los procesos y los protocolos asociados con la vida extraterrestre. - Michael E Salla, PhD


OVNI fotografiado en Maracaibo, Venezuela
Nave del tipo cigarro (E. U.) 
Fotografía auténtica de un OVNI del tipo “platillo”


La palabra política, en su sentido más amplio y general, puede asociarse a las directrices fundamentales que justifican la existencia de una organización, en lo que respecta a su producto o a sus productos más importantes.  Así se trate de relacionarse o de gobernar, todo Estado mantiene leyes y protocolos por los cuales regirse en cada caso.   Hasta hace pocas décadas, si alguien hablaba de vida humana extraterrestre, los científicos del establecimiento solían sonreír, mientras afirmaban, prácticamente, que ni siquiera existían planetas en las estrellas vecinas, como si la verdad del universo dependiera de lo que la ciencia terrestre haya podido descubrir y clasificar… pues bien, ya los exoplanetas descubiertos pasan de doscientos, en un radio superior a los 150 Años Luz y seguimos igual, lo cual ha hecho que algunos civiles en el mundo tomen la iniciativa: ya en los Estados Unidos y España la palabra exopolítica (exopolitics) se oye sonar…

Dentro de esas tesis civiles, es necesario referir la proposición de la Doctora en Física de Partículas Beatriz Gato Rivera, española de 65 años, quien ha propuesto la palabra SUBANTROPÍA (de sub, por debajo de y antropos, hombre), es decir el estado de una sociedad humana que no estaría en capacidad de percibir las civilizaciones tecnológicas avanzadas que poblasen los demás planetas de de su entorno galáctico, incluyendo los de su propia estrella, para calificar nuestra misma situación con respecto a si estamos o no solos en medio de las infinitas galaxias que nos rodean, pues debido a que toda civilización tecnológicamente avanzada se torna invisible e indetectable para aquellas civilizaciones emergentes que, como la nuestra, no están en capacidad de viajar por el universo, la ciencia de la Tierra ha inferido, equivocadamente, que estamos solos en medio de este vastísimo universo.    Veamos un ejemplo. 

A pesar de la existencia de un proyecto como SETI, que implícitamente  cuestionamos, nos parece obvio que las señales electromagnéticas no sirven para la comunicación intragaláctica, pues en el ámbito mismo de nuestro propio sistema solar, que mide unas doce horas luz de diámetro, tales ondas se volverían  imprácticas,  ya que para mantener un diálogo, digamos desde la Tierra, con algún astronauta que estuviera explorando el planeta (¿”planetoide”?) Mercurio, el diálogo normal, vía radio, entre el módulo y la base terrestre, duraría unas 12 horas sólo para preguntar, con retorno, cómo se encuentran… ahora bien, si la pregunta hecha desde la Tierra, estuviese dirigida a la estrella Maya, del Grupo Pléyades, entonces la cosa se pondría bastante difícil, pues la respuesta nos alcanzaría después de unos 700 años, es decir, al cabo de unas diez generaciones…

Esto significa, sencillamente, que las civilizaciones avanzadas, asumiendo su existencia, no usan, no podrían usar la onda electromagnética para comunicarse, de lo cual se infiere, en sana lógica, que usarían otro medio desconocido y, por lo tanto, indetectable  para nosotros.  Mencionemos ahora el problema del desplazamiento.

Es también, tal vez, demasiado obvio, que los sistemas de propulsión empleados por la NASA y demás agencias espaciales, no sirven para desplazarse, ni por el sistema solar ni por la galaxia… es igualmente claro que para el nivel actual de exploración robótica, esos sistemas de propulsión a chorro e impulsión gravitacional apenas dan resultado, sin mencionar la enorme contaminación que implican.  Ni mencionar, retomando el ejemplo anterior,  que para ir y venir de la mencionada estrella Maya, un grupo de astronautas, desplazándose con algún tipo de motor especial, actualmente inexistente, a una velocidad que representase la mitad de la de la luz, demoraría, sólo en el viaje de ida, unos ochocientos años, lo cual lo vuelve absolutamente impráctico… No nos quedaría otra solución que insinuar el desplazamiento interdimensional, lo cual se enfoca, en la traducción que hemos hecho precisamente de un trabajo bajado de www.exopolitics.org.  Ver también nuestra Página de Internet, Lo Paranormal, la Filosofía y la Cultura (www.bonells.com/paz)

Esa extradimensionalidad de la física, que sería utilizada por las civilizaciones más avanzadas que la nuestra, dentro de la hipótesis de la Subantropía, comoquiera que carecemos del sentido espacial adecuado para percibirla, sería, posiblemente, una de las causas de su invisibilidad, para no mencionar la intangibilidad, es decir, el hecho de que  los objetos en esas dimensiones superiores no podrían ser normalmente  tocados por ningún ser humano desde la Tercera Dimensión.

Así que debemos darle toda la razón a la Subantropía de la Doctora Gato Rivera, quien ha referido sólo implicaciones tecnológicas. ¿Cómo quedaríamos, de entrar en consideraciones de tipo sicológico y conscientivo, con respecto a la posibilidad de que nuestros astronautas, por mucho entrenamiento especial que pudiesen recibir, tuviesen que abordar una nave para viajar  hasta alguna estrella lejana, suponiendo que hubiésemos superado los problemas relacionados con la comunicación y el desplazamiento? Con sólo imaginar, para referirnos a la NASA, que sus tripulantes provendrían de una sociedad tan adormecida como la estadounidense, tendríamos que aceptar que tal tripulación no reuniría las condiciones debidas, en cuanto el desarrollo espiritual ni el conscientivo necesarios para asumir, equilibradamente, no ya las condiciones de tal viaje, sino, menos aún, la representación de toda una humanidad…

De tal manera que la exopolítica viene a representar el primer esfuerzo público para asumir la posibilidad de que, tarde o temprano, la sociedad humana habrá de afrontar la necesidad de relacionarse con otras humanidades exteriores…  tal apertura deberá incluir, además,  un gran esfuerzo por desarrollar el equilibrio psicológico y la expansión de la conciencia, al punto de que estemos en capacidad de mirar, cara a cara, a seres humanos procedentes de otros mundos, quienes seguramente ya aprendieron a superar  los actos fratricidas como la guerra, la ambición desmedida y la desunión en sus respectivos planetas.

Es necesario, igualmente, considerar la posibilidad contraria, en la cual se centra, precisamente, el planteamiento de Marshall Vian Summers, místico y estudioso estadounidense del tema extraterrestre (www.thealliesofhumanity.com), quien sostiene, indirectamente, que existe presencia adversa velada de ciertos extraterrestres humanoides entre nosotros, interesados en controlar, principalmente para disponer de determinados recursos que normalmente posee nuestro Planeta.

No es ilógico, por otra parte, que asumamos que esas otras humanidades estén organizadas, pues es lo mínimo que podría esperarse de seres tan avanzados que pudieron abandonar sus propias estrellas, para buscar contacto con sus homólogos en el ámbito galáctico o intergaláctico… nos viene a la memoria la obra del militar británico Nick Pope, CIELOS ABIERTOS MENTES CERRADAS, quien aborda este problema de una manera por demás lúcida, después de explorar los archivos secretos que ese gobierno conserva,  tras decenas de años de investigación.

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