Miguel
Paz Bonells
La exopolítica es el estudio de los individuos
clave, de las instituciones, los procesos y los protocolos asociados con la
vida extraterrestre. - Michael E Salla, PhD
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| OVNI fotografiado en Maracaibo, Venezuela |
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| Nave del tipo cigarro (E. U.) |
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| Fotografía auténtica de un OVNI del tipo “platillo” |
La
palabra política, en su sentido más amplio y general, puede asociarse a las
directrices fundamentales que justifican la existencia de una organización, en
lo que respecta a su producto o a sus productos más importantes. Así se trate de relacionarse o de gobernar,
todo Estado mantiene leyes y protocolos por los cuales regirse en cada
caso. Hasta hace pocas décadas, si
alguien hablaba de vida humana extraterrestre, los científicos del
establecimiento solían sonreír, mientras afirmaban, prácticamente, que ni
siquiera existían planetas en las estrellas vecinas, como si la verdad del
universo dependiera de lo que la ciencia terrestre haya podido descubrir y
clasificar… pues bien, ya los exoplanetas
descubiertos pasan de doscientos, en un radio superior a los 150 Años Luz y
seguimos igual, lo cual ha hecho que algunos civiles en el mundo tomen la
iniciativa: ya en los Estados Unidos y España la palabra exopolítica
(exopolitics) se oye sonar…
Dentro
de esas tesis civiles, es necesario referir la proposición de la Doctora en Física de
Partículas Beatriz Gato Rivera, española de 65 años, quien ha propuesto la
palabra SUBANTROPÍA (de sub, por
debajo de y antropos, hombre), es decir el estado de una sociedad humana que no
estaría en capacidad de percibir las civilizaciones tecnológicas avanzadas que
poblasen los demás planetas de de su entorno galáctico, incluyendo los de su
propia estrella, para calificar nuestra misma situación con respecto a si
estamos o no solos en medio de las infinitas galaxias que nos rodean, pues
debido a que toda civilización tecnológicamente avanzada se torna invisible e
indetectable para aquellas civilizaciones emergentes que, como la nuestra, no
están en capacidad de viajar por el universo, la ciencia de la Tierra ha inferido,
equivocadamente, que estamos solos en medio de este vastísimo universo. Veamos un ejemplo.
A
pesar de la existencia de un proyecto como SETI, que implícitamente cuestionamos, nos parece obvio que las
señales electromagnéticas no sirven para la comunicación intragaláctica, pues en
el ámbito mismo de nuestro propio sistema solar, que mide unas doce horas luz
de diámetro, tales ondas se volverían imprácticas,
ya que para mantener un diálogo, digamos
desde la Tierra,
con algún astronauta que estuviera explorando el planeta (¿”planetoide”?)
Mercurio, el diálogo normal, vía radio, entre el módulo y la base terrestre,
duraría unas 12 horas sólo para preguntar, con retorno, cómo se encuentran…
ahora bien, si la pregunta hecha desde la Tierra, estuviese dirigida a la estrella Maya,
del Grupo Pléyades, entonces la cosa se pondría bastante difícil, pues la
respuesta nos alcanzaría después de unos 700 años, es decir, al cabo de unas
diez generaciones…
Esto
significa, sencillamente, que las civilizaciones avanzadas, asumiendo su
existencia, no usan, no podrían usar la onda electromagnética para comunicarse,
de lo cual se infiere, en sana lógica, que usarían otro medio desconocido y,
por lo tanto, indetectable para
nosotros. Mencionemos ahora el problema
del desplazamiento.
Es
también, tal vez, demasiado obvio, que los sistemas de propulsión empleados por
la NASA y demás
agencias espaciales, no sirven para desplazarse, ni por el sistema solar ni por
la galaxia… es igualmente claro que para el nivel actual de exploración
robótica, esos sistemas de propulsión a chorro e impulsión gravitacional apenas
dan resultado, sin mencionar la enorme contaminación que implican. Ni mencionar, retomando el ejemplo
anterior, que para ir y venir de la mencionada
estrella Maya, un grupo de astronautas, desplazándose con algún tipo de motor
especial, actualmente inexistente, a una velocidad que representase la mitad de
la de la luz, demoraría, sólo en el viaje de ida, unos ochocientos años, lo
cual lo vuelve absolutamente impráctico… No nos quedaría otra solución que
insinuar el desplazamiento interdimensional, lo cual se enfoca, en la
traducción que hemos hecho precisamente de un trabajo bajado de www.exopolitics.org. Ver también nuestra
Página de Internet, Lo Paranormal, la Filosofía y la Cultura (www.bonells.com/paz)
Esa extradimensionalidad de la física, que sería utilizada por las civilizaciones más avanzadas que la
nuestra, dentro de la hipótesis de la Subantropía,
comoquiera que carecemos del sentido espacial adecuado para percibirla, sería,
posiblemente, una de las causas de su invisibilidad, para no mencionar la
intangibilidad, es decir, el hecho de que
los objetos en esas dimensiones superiores no podrían ser
normalmente tocados por ningún ser
humano desde la Tercera Dimensión.
Así
que debemos darle toda la razón a la Subantropía
de la Doctora Gato Rivera, quien ha referido sólo
implicaciones tecnológicas. ¿Cómo quedaríamos, de entrar en consideraciones de
tipo sicológico y conscientivo, con respecto a la posibilidad de que nuestros
astronautas, por mucho entrenamiento especial que pudiesen recibir, tuviesen
que abordar una nave para viajar hasta
alguna estrella lejana, suponiendo que hubiésemos superado los problemas
relacionados con la comunicación y el desplazamiento? Con sólo imaginar, para
referirnos a la NASA, que sus
tripulantes provendrían de una sociedad tan adormecida como la estadounidense,
tendríamos que aceptar que tal tripulación no reuniría las condiciones debidas,
en cuanto el desarrollo espiritual ni el conscientivo necesarios para asumir,
equilibradamente, no ya las condiciones de tal viaje, sino, menos aún, la
representación de toda una humanidad…
De
tal manera que la exopolítica viene a representar el primer esfuerzo público
para asumir la posibilidad de que, tarde o temprano, la sociedad humana habrá
de afrontar la necesidad de relacionarse con otras humanidades exteriores… tal apertura deberá incluir, además, un gran esfuerzo por desarrollar el equilibrio
psicológico y la expansión de la conciencia, al punto de que estemos en
capacidad de mirar, cara a cara, a seres humanos procedentes de otros mundos,
quienes seguramente ya aprendieron a superar
los actos fratricidas como la guerra, la ambición desmedida y la desunión
en sus respectivos planetas.
Es
necesario, igualmente, considerar la posibilidad contraria, en la cual se
centra, precisamente, el planteamiento de Marshall Vian Summers, místico y
estudioso estadounidense del tema extraterrestre (www.thealliesofhumanity.com),
quien sostiene, indirectamente, que existe presencia adversa velada de ciertos
extraterrestres humanoides entre nosotros, interesados en controlar,
principalmente para disponer de determinados recursos que normalmente posee
nuestro Planeta.
No
es ilógico, por otra parte, que asumamos que esas otras humanidades estén
organizadas, pues es lo mínimo que podría esperarse de seres tan avanzados que pudieron
abandonar sus propias estrellas, para buscar contacto con sus homólogos en el
ámbito galáctico o intergaláctico… nos viene a la memoria la obra del militar
británico Nick Pope, CIELOS ABIERTOS MENTES CERRADAS, quien aborda
este problema de una manera por demás lúcida, después de explorar los archivos
secretos que ese gobierno conserva, tras
decenas de años de investigación.



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